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Pero, ¿cuántos médicos hay y dónde están?

La decisión del último Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS) de crear un grupo de trabajo específico para abordar el déficit de facultativos en determinadas áreas y especialidades ha vuelto a poner sobre la mesa el sempiterno problema de la demografía médica en España.

Que se considere un “problema” lo que debería ser una mera cuestión estadística evidencia la falta de información fiable y actualizada y la ausencia de coordinación entre las administraciones central y autonómicas que la profesión lleva años denunciando. Según el informe Demografía Médica, del Consejo General de la Organización Médica Colegial (OMC), “no se trata de un problema de oferta de profesionales, sino de demanda asistencial no planificada, no regulada e inadecuadamente gestionada”.

En la misma línea, Miguel Ángel García, secretario de Estudios Profesionales de CESM, afirma que “estamos ante un problema multifactorial. No basta con sacar el dedo, ver por dónde sopla el aire y decir que faltan o sobran médicos, según la coyuntura actual. Conocer y proyectar los números para conocer las necesidades a corto y medio plazo es importante, pero los grises también son fundamentales”. Y entre esos “grises”, el representante de CESM cita aspectos como la adecuación entre plazas de grado y posgrado, la gestión de incentivos, la definición de las plazas de difícil cobertura, el replanteamiento de la jubilación... y, en definitiva, “saber para qué sistema sanitario necesitamos a esos especialista, porque será precisamente la estructura y configuración de ese sistema la que defina cuántos nos hacen falta, en qué periodo y de qué especialidades en concreto”.

El registro central de profesionales sanitarios, nacido a la sombra del Real Decreto 16/2012, venía a paliar, en teoría, ese déficit de información oficial. Aunque el Ministerio de Sanidad ha prometido que el registro estará plenamente operativo en 2018, Antonio Cabrera, secretario general de Sanidad de CCOO, matiza que “las comunidades, que tradicionalmente han sido muy reacias a compartir sus datos, tienen, además, sistemas de recuento muy dispares, y la mera coordinación de todos ellos hará que el registro no esté en funcionamiento como poco hasta 2019”. También José Ramón Repullo, director técnico de la Fundación de Formación de la OMC y profesor de la Escuela Nacional de Sanidad, cree que el registro profesional “es condición necesaria para tener buenos datos, pero no suficiente para arreglar la falta de planificación y de políticas profesionales. Siempre es bueno tener un diagnóstico fino, pero cuando hay una hemorragia severa, las sutilezas nosológicas deben dejar paso a la intervención en tiempo apropiado”.

Repullo recuerda que en los cinco últimos años la OMC ha expedido más de 15.000 certificados de idoneidad “para facultativos que, después de formarse en España, deciden emigrar a trabajar al extranjero, bien por la congelación de plantillas o bien por una deleznable calidad del empleo, que les obliga a un periplo de eventualidades o de interinidades inciertas. ¿Quién puede hacer una planificación de necesidades fiable en estas condiciones?”, se pregunta Repullo.

EL INE Y LA EPA

A falta de ese registro central de profesionales (que incluirá datos de filiación del profesional, titulación, especialidad, lugar de ejercicio, categoría y función), los datos más fiables para calibrar el número de médicos que hay en España son el recuento anual del Instituto Nacional de Estadística (basado en los datos de los colegios de médicos) y el de la Encuesta de Población Activa (EPA).

La estadística del INE para 2016 (último año computado) habla de 253.699 facultativos (213.131 de ellos menores de 65 años), lo que supone un porcentaje de casi 4,5 médicos por cada mil habitantes. Miguel Ángel García matiza, no obstante, que los datos de la EPA “hacen un ajuste más fino y fiable, porque no hablan de colegiación, sino de ejercicio profesional activo”. En el tercer trimestre de 2017, la EPA computaba 3,8 médicos por cada mil habitantes, un dato muy similar a los 3,9 que recogía el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y que sitúan a España en el décimo puesto de este organismo con mayor volumen de médicos en activo. Con estos datos en la mano, el problema, como vienen sosteniendo la OMC y CESM en sus respectivos informes demográficos, no parece ser de falta de médicos sino de distribución.

“Llevamos años pidiendo una planificación de personal en el Consejo Interterritorial con un criterio que evalúe ratio de plantillas versus ratio de usuarios. Si el exceso de personal en un área se acompaña de déficit de especialistas en otro área a escasos 30 kilómetros, es obvio que tenemos un problema de coordinación”, afirma Javier Martínez, presidente de Sanidad de CSI-F.

El estudio prospectivo Oferta y necesidades de médicos 2010-2025, que Sanidad presentó en 2007 (y actualizó posteriormente en 2009 y 2011), fue el primer intento serio de sistematizar un informe periódico de demografía médica. Los avatares políticos, la crisis económica y la ausencia del registro central de profesionales (una herramienta clave para actualizar ese estudio) han dejado obsoleta la última actualización del informe, pero García afirma que, aun así, “vemos cómo algunas de sus proyecciones en materia de especialidades potencialmente deficitarias se están cumpliendo”.

La actualización de 2011 de ese informe alertaba de que Pediatría podría ser una especialidad deficitaria en el periodo 2015-2025, y que otras especialidades, como Medicina del Trabajo, Traumatología y Ginecología podrían tener un déficit algo más leve en el mismo periodo. Los últimos datos de Sanidad (cifrados en 2016) sitúan a Medicina del Trabajo como la segunda especialidad más envejecida del sistema (tras Medicina Preventiva), con un 24,57 por ciento de sus especialistas por encima de los 65 años, mientras que Pediatría, Ginecología y Traumatología tienen a más del 13 por ciento de sus médicos por encima de esa edad.

CCOO, UGT_y CSI-F entienden, además, que la planificación de necesidades demográficas no puede limitarse exclusivamente a los médicos, “y por eso hemos pedido en el Ámbito de Negociación que el estudio de necesidades, además de actualizarse, se amplíe al resto de las profesiones sanitarias”, dice Cabrera.

Revisar el concepto de ope

Y una vez aclarados los números, Repullo aboga por medidas estructurales de mejora del empleo (retribuciones y estabilidad) y del sistema de selección, que incluya “una revisión del sistema actual de OPEs. Hay que buscar sistemas abiertos y permanentes de cobertura de cada vacante estatutaria en el mismo momento que se produzca; parece imposible, pero combinando una habilitación por examen nacional anual (un hispa-board) con concursos locales en base a perfiles de puesto (y tribunales multicentro y multiespecialidad), se podría cumplir mucho mejor con las requisitos de igualdad, mérito y capacidad, y reducir a la mínima expresión el trabajo precario en la sanidad”, concluye Repullo.

APOYO

Diez mandamientos de la demografía médica

1- Puesta en marcha efectiva del registro central de profesionales
2- Estudios periódicos de necesidades por especialidades
3- Modelo de crecimiento hospitalario coordinado
4- Potenciación de la atención primaria
5- Revisión periódica en el Interterritorial de las necesidades a medio plazo
6- Coordinación Sanidad-Educación para adecuar plazas de grado y MIR
7- Incentivación de las plazas de difícil cobertura
8- Plan de retorno para los médicos emigrados
9- Flexibilización de la edad de jubilación obligatoria
10- Favorecer la movilidad interautonómica